AMLO: las razones del destapador Tendencias de Economía

Antonio Ocaranza Fernández, Director de Reputación OCA

El proceso de sucesión presidencial ha sido un desafío para todos los presidentes del México moderno, sean del PRI o de la oposición. Especialmente desde 1993, quizás con la excepción de Enrique Peña Nieto, todos los presidentes han tenido dificultades para seleccionar al candidato de su partido.

El presidente Salinas no pudo controlar la desobediencia de Manuel Camacho y, tras el asesinato de Colosio, no le quedó otra opción que Ernesto Zedillo. El presidente Zedillo intentó innovar e inyectar más vida al PRI con las primarias internas que eligieron a Francisco Labastida pero dividieron al PRI. Los presidentes Fox y Calderón no pudieron imponer a sus candidatos favoritos, Santiago Creel y Ernesto Cordero, respectivamente.

Esta semana, el presidente López Obrador liberó a sus colaboradores para que busquen la nominación de Morena para el 2024, siempre y cuando no descuiden sus responsabilidades de gobierno. La decisión es inusual y peligrosa. Para el canciller Marcelo Ebrard, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y el senador Ricardo Monreal, la lucha por la nominación ya es una distracción, pero la bandera del presidente acelerará la dinámica de alineación grupal y búsqueda de apoyos.

Es difícil explicar las acciones del presidente, pero aventuro cinco explicaciones e intenciones de su decisión:

1.- 6 de junio: el resultado de las elecciones ha lastimado al presidente y lo ha tomado como un mal augurio. Si desea que su proyecto de transformación continúe por otro período de seis años, debe permitir que los posibles solicitantes trabajen a partir de ahora para construir alianzas y apoyo.

dos.- El impacto de la Línea 12: la tragedia del Metro afecta a Sheinbaum y Ebrard y su uso político por parte de la oposición es, según AMLO y Sheinbaum, responsable de la debacle electoral en la Ciudad de México. AMLO sabe que la mancha de la tragedia perseguirá a sus colaboradores y espera que el tiempo le permita olvidarlo para que su candidato no tenga que cargar con esa losa.

3.- Legado democrático: el presidente dice insistentemente “no somos iguales” y “la democracia no termina en elecciones” sino que es un ejercicio diario. AMLO quiere sumar su sucesión, libre y sin intervenir, como un aporte a la democracia mexicana.

4.- Precandidato mata a funcionario: Ebrard y Sheinbaum son hoy formalmente vistos como precandidatos a la presidencia. Ya no serán tratados como canciller o jefe de gobierno, sino como presidentes potenciales. A dos personajes acorralados y desgastados por el accidente de la Línea 12, AMLO les ha ofrecido un bálsamo y una plataforma para repensar su relación con quienes, hasta la semana pasada, los habían vilipendiado y, quizás, incluso considerados muertos.

5.- Fuera las máscaras: el presidente se regocija cuando sus declaraciones o acciones revelan la verdadera identidad de sus adversarios, cuando ya no hay lugar para las apariencias y la hipocresía. La sucesión avanzada tendrá el mismo efecto dentro de Morena y marcará los límites de los grupos que apoyan a cada candidato. Es hora de definiciones y “llanto y crujir de dientes”.

El presidente López Obrador es un político habilidoso, pero tendrá un gran desafío para manejar las pasiones y preocupaciones relacionadas con un período de transición. Hoy muchos de sus colaboradores están pensando en cómo asegurar su futuro para 2024-2030 y cuál de los políticos de Morena les asegura otro sexenio de trabajo. Ha llegado el momento de las lealtades compartidas y para muchos, entre el actual presidente y el futuro presidente, AMLO tiene la oportunidad de perder.

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