Olvida decreto de Aduanas combate a piratería – El Financiero Tendencias de Economía

Mediante decreto publicado el 14 de julio de 2021, el Presidente de la República creó la Agencia Nacional de Aduanas de México como un organismo descentralizado de la Secretaría de Hacienda, dotado de autonomía técnica, operativa, administrativa y de gestión. Esta decisión, al menos, va en contra de la corriente de otras que han eliminado varios órganos, agencias e instituciones, incluso cuando las razones que la impulsan pueden no ser las óptimas.

Según el propio decreto, todo indica que el personal que operará la nueva institución será de las Fuerzas Armadas, que el texto del documento reconoce como garantes de transparencia, honestidad y servicio al pueblo de México.

Llama la atención que el decreto que crea la Agencia Nacional de Aduanas sometió su propia fecha de vigencia a la de las reformas legales que le otorgan la competencia que actualmente tiene el Servicio de Administración Tributaria en materia tributaria y aduanera. En cuanto a la “normalidad jurídica”, la reforma legislativa se habría tenido que dictar en primer lugar y como consecuencia de ello se habría creado el órgano previsto en la misma. En la forma en que se está procediendo, parecería que el Ejecutivo dirige los tiempos y formas de la legislatura, condicionando totalmente su margen de decisión. Bajo el supuesto resultante, nos aventuramos en la paradoja de que la nueva Agencia se crea pero no existe.

Una de las preocupaciones que despierta esta determinación está relacionada con la labor de gobernar y detener los productos pirateados, cuyos volúmenes de venta en el país han alcanzado cifras alarmantes. Una gran parte de los productos falsificados provienen de Oriente, por lo que el control que se realiza en los puntos de ingreso al país es crucial en la estrategia para combatir la violación de los derechos de Propiedad Intelectual. Estas tareas, conocidas como “medidas en frontera”, son también uno de los ejes centrales de los compromisos asumidos por nuestro país en todos los tratados internacionales desde que ingresamos a la OMC, por lo que su cumplimiento tiene la más alta jerarquía.

Más allá de las buenas intenciones, el trabajo de identificar y arrestar productos sospechosos de violar los derechos de marca, patente o derechos de autor tiene altos requisitos técnicos que han tardado muchos años en cumplirse. La detención de la falsificación se mueve en la dirección opuesta al espíritu facilitador que inspira el libre comercio internacional y, a menudo, conduce a acciones que pueden destruir el legado de los importadores honestos. Este terreno se vuelve aún más resbaladizo por la complejidad de las llamadas importaciones paralelas, que permiten el ingreso a México de mercancías genuinas que son importadas por quienes no son distribuidores oficiales de las marcas.

De hecho, hay que recordar, la Administración General de Aduanas es la encargada de administrar el Registro Aduanero de Marcas, que es la base de datos que desde hace 10 años se construye para facilitar la consulta de marcas registradas e importadores autorizados buscando controlar el flujo de productos de imitación. A pesar de sus defectos y limitaciones, el Registro ha sido una herramienta de gran utilidad en la defensa de marcas reconocidas.

Valoramos la intención de desterrar la corrupción en las aduanas del país, siempre y cuando no sea a costa de destruir la capacidad técnica del servicio profesional que vienen brindando.

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